Cómo enseñar Tableau: 10 consejos tras impartir mi primera formación

Esta semana ha sido especial. Especialmente intensa, especialmente dura, especialmente reveladora, en definitiva, especialmente especial. Y es que, junto con mi compañero Alberto Oráa, he tenido la oportunidad de impartir nuestra primera formación presencial in-house. Él ya había hecho algunas online; para mí, no obstante, era la primera en todos los sentidos. Tenía mucho miedo y de lo único que estaba segura era de mis conocimientos. Pero todo lo demás… no sabía qué me iba a encontrar.

Consejo nº 1: No te frustres si no tienes el control absoluto, ¡porque es imposible!

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El primer día, quedamos allí media hora antes para tenerlo todo preparado. Como siempre ocurre en estos casos, el autobús se retrasó, hubo atasco y no encontraba el edificio. ¡No os hagáis luego los sorprendidos! Si todo el mundo sabe que, la primera vez que se va a un sitio por algo importante, hay que llegar pronto.

Consejo nº 2: Ve con tiempo.

La importancia de ser puntual para el emprendedor

De los cuatro días que duraba la formación, yo sólo llevaba 100% preparadas las diapositivas y el contenido extra de las dos primeras sesiones. No porque me hubiera dado pereza, no. Sino que, sin conocer a los alumnos, ver el nivel y el ritmo que cogíamos, me parecía un poco tontería creerme que ya lo tenía todo listo. Es mucho mejor esperar a ver cuál es la dinámica de las clases para preparar un apoyo visual y textual acorde:

Consejo nº 3: ¡Tu índice de contenidos no está escrito en piedra! Cualquier momento es válido para modificarlo y que se ajuste a tu audiencia.

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Tuvimos suerte con los alumnos. Eran sólo dos, un poco mayores que nosotros, chicos listos con muchas ganas de aprender. Se lo tomaban en serio, además. Así es un gustazo. Antes de empezar, me preocupaba no sentirme igual de cómoda si me tocaba dar clase a un par de dinosaurios corporativos, más que nada por mis propias inseguridades. Que si pensarán que soy demasiado joven o que no visto lo suficientemente formal… La realidad: cada vez que iba a la máquina de café me encontraba con unos cuantos especímenes de los mal llamados dinosaurios, que me saludaban, me ofrecían ayuda con la máquina de café, me preguntaban qué tal iba la formación; todo con un respeto y una deferencia que me hizo avergonzarme de mis prejuicios. Entonces me di cuenta de que ellos no veían nada de lo que a mí me preocupaba que vieran; ellos sólo veían a una profesional de Tableau que venía a enseñar a sus colegas.

Consejo nº 4: Tus conocimientos son tu carta de presentación. No olvides que ser la persona que más sabe de algo en una habitación, te da mucho poder.

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Ya en cuanto a las clases, nos percatamos muy pronto de que, sí, las diapositivas están bien y son necesarias, pero mucho más importante es ir al propio programa a enseñarles las cosas in-situ. De nada sirve explicar paso a paso la teoría si luego no lo pones en práctica en Tableau. Se notaba que los alumnos no terminaban de interiorizar un tema hasta que no nos veían hacerlo en directo. Supongo que pasa igual que con los manuales técnicos y los videotutoriales de YouTube; si ambos son de la misma calidad informativa, siempre va a ser mucho más ágil, instructivo, visual y fácil de recordar, el vídeo que el texto.

Consejo nº 5: Los seres humanos somos eminentemente visuales, así que combina la teoría con la práctica.

De la teoría a la práctica y viceversa | Compartir Palabra maestra

Los chicos hacían muchas preguntas y eso es buena señal. Significa que se están enterando y que tienen ganas de aprender más. Por eso, es fundamental que los alumnos se sientan cómodos planteando sus dudas. Una sola respuesta cortante o insinuación de que cierta pregunta es tonta por nuestra parte y ya la hemos fastidiado. Se lo pensarán dos veces antes de volver a preguntar. Y, si no preguntan, no tendremos forma de saber qué es lo que han entendido y lo que no.

Consejo nº 6: ¡Todas las preguntas son buenas!

100 PREGUNTAS para conocer a ALGUIEN QUE TE GUSTA

A propósito de las preguntas, una cosa que me sorprendió fue que, cuanto más aprendían, más cuestiones les surgían. A eso se le llama curiosidad y es innata en nosotros. Por ello, es muy recomendable que, cada día, especialmente el último de la formación, dejemos media hora mínimo para recapitular lo que se ha explicado durante la sesión y tratar esas posibles preguntas que tengan. No es, en absoluto, tiempo perdido; por el contrario, ese ratito de afianzar conocimientos será clave para comenzar la siguiente jornada con buen pie o, en caso de que ya sea el último día, de que los alumnos se lleven un aprendizaje sólido de cara al futuro.

Consejo nº 7: Deja tiempo para repaso y dudas.

Cómo enseñar a estudiar: técnicas de estudio eficaces | divulgación dinámica

Como dije al principio del post, ha sido una experiencia interesantísima pero agotadora. Mi actitud inicial era de, vamos a darle caña a esto, sin parar, ¡que no decaiga el ánimo! Lo que pasa cuando no paras ni un segundo e intentas mantener el nivel de tensión siempre alto es que, en determinado punto, todos nos desinflamos. Tanto alumnos como formadores. Hay estudios que afirman que contamos con ciclos cerebrales que sólo nos permiten poner máxima atención durante 90, 110 minutos máximo. No sé si serán 90, 110 o 120, pero, por mucho que se esfuercen, la atención es indudablemente limitada.

Consejo nº 8: Haz descansos. No por parar de vez en cuando, eres peor formador.

Cuatro razones para hacer un descanso mientras trabajas

Una cosa que los alumnos nos pedían mucho, es que les preparáramos para el después. Les preocupaba saber qué pasaría cuando, días más tarde la formación, volvieran la vista atrás. A lo mejor tenían que explicarle, a su vez, algunas funcionalidades de Tableau a terceras personas. ¿Se acordarían de todo, llegado el momento? ¿Sabrían hacerlo por sí mismos, sin ayuda? Nosotros, lo que hicimos, fue aprovechar las ventajas de la Era Digital y construir un repositorio cloud con todos los contenidos que íbamos utilizando (presentación Power Point, bases de datos, libros de trabajo, etc), además de incluirles un montón de enlaces de interés a tutoriales, documentación oficial de Tableau, a posts de este mismo blog de The Information Lab… Cositas que luego ellos pudieran revisitar o incluso ampliar sus conocimientos.

Consejo nº 9: Almacena y amplia recursos en una carpeta compartida, a la que los alumnos puedan acceder después de la formación.

OneDrive permite añadir carpetas compartidas a tu cuenta

Al terminar, fui consciente de lo mucho que había aprendido yo también dando clase. Puede que más que los propios alumnos. Para empezar, me había quitado un peso de encima, porque ahora sabía que estaba perfectamente capacitada para enseñar Tableau y, en adelante, no tendría ningún miedo. También pude ver cómo impartía su parte mi compañero Alberto y anote mentalmente cosas que me gustaban para añadirlas a mi repertorio. Lo mejor fue la satisfacción que se me quedó cuando nos despedimos de los chicos y vi lo agradecidos que estaban. ¡Habían aprendido tanto! No hay orgullo mayor para un profesor. Sin embargo, no todo pueden ser flores, vítores y aplausos. Es primordial que hablemos con ellos y les preguntemos en qué podemos mejorar a futuro. El contenido, el ritmo, los tiempos, la forma de explicar… Qué es lo que más les ha gustado, de las clases, y lo que menos.

Consejo nº 10: Pedid feedback a los alumnos. ¡Y que sean sinceros, por favor!

Cómo dar feedback a tus empleados | 6 pasos clave

 

Espero haberos ayudado con esta recopilación de consejos en base a mi primera experiencia formando. Por mi parte, os animo a pillar por banda a algún amigo y probar a enseñarle cómo funciona Tableau. ¡Ya veréis qué experiencia tan enriquecedora!

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